Samstag, 20. März 2010

Sencillez colorosa

Colores es lo que siento cuando siento. A veces los siento pesados, a veces ligeros, a veces son también comestibles.

Siento rojo y pesado el pecho, que me ardé por tanta energía que se concentra cuando estoy con él, cuando me lleno de sus recuerdos.

Es increible lo sencillo que puede ser el amor. El amor es sí, y es no. El amor es arriba y abajo.
El amor son colores que suben y bajan, que se apagan y se vuelven a prender. A veces acelerán la velocidad a veces se calmán de tanta brisa que les pega en la cara, y sacuden la cabeza para que el pelo no se les quede pegado en los labios. A veces van más lento por que se distraen con otras cosas sencillas, que olvidan por segundos, en los que subian y bajaban.
El amor es lo mismo de siempre. Pero lo siempre es maravilloso.

Es maravilla que duele, que arde y que huele. Èsta es lado comestible del amor, es algo liquido y blando y muy flexible. A la gente le gusta jugar mucho con eso. Se le pueden dar vueltas, enrollarlo en el cuerpo, y al final sigue sabiendo delicioso. Te lo puedes comer por pedazos, pero no se puede guardar en la nevera por que se congela.

Freitag, 19. Juni 2009

Tener el control no significa no poder ser Controlado

Con tanta emoción recibi con los brazos abiertos al maestro. Lo recibi con los ojos llenos de ilusion, curiosidad, de sed. Lo recibi con un nudo en la garganta y con un baúl pesado de recuerdos, que no me molestaban hasta que él apareció. Si alguien me hubiera recordado que aquel maestro era el diablo en persona llegando a la mágica ciudad de los grandes (verdaderos) maestros, me hubiera preparado. De nuevo caí en la ingenuidad de creer que esta vez yo tenía el control. Sí, yo ya conocía al diablo en anos anteriores, no era nada nuevo.
Yo, creyendo en lo que soy, en lo que siento, en lo que me gusta, pensé que podría controlar la situación, esta vez sería diferente porque yo tenía el control. Creí que la situación la controlaba, estaba feliz porque sentía que lo lograba en mi ciudad adoptiva, en mi espacio.
Ahora ese momento quedo en el baúl, que ahora es más pesado que antes, quedo en lo secreto, en lo oscuro. Me quedo picante en los labios, me arden. Fui victima del maestro y de su galantería, de sus ojos brillantes, de sus lunares que están del lado derecho de su cara, de las pequenas arrugas a cada lado de su sonrisa, una sonrisa secreta.
Volando desde otros cielos llegó y ahora como por arte de mágia desapareció, se fue alejando poco a poco y me dejó con angustia, con miedo e inseguridad. Me hace falta.